El regreso del turista americano al lugar donde lo apuñalaron

Ladrones le pegaron diez cuchilladas a Joe Wolek (54) en La Boca, 27 días atrás. Ahora almorzó en el bar donde quiso pedir ayuda esa mañana.
 

 
 

Cuando estaba desangrándose en la esquina de Olavarría y Garibaldi, en La Boca, el turista Joe Wolek (54) intentó caminar hasta un bar que había visto abierto unos minutos antes. Pero solo pudo hacer unos pasos y se desvaneció.

Ayer, veintisiete días después de aquel día, este fotógrafo estadounidense por fin llegó a La Perla, ahí a donde quería pedir ayuda. “Cuando vine a La Boca esa mañana, este bar estaba abriendo. Después del ataque, busqué ayuda e intenté venir porque sabía que había gente. Pero no lo logré. Ahora estoy acá”, contó Joe a Clarín. El turista compartió un almuerzo con su esposa, Lena Wolek, y el equipo de la Defensoría del Turista de la Ciudad, que lo está asistiendo desde la mañana que lo asaltaron. Así también pudo conocer La Boca, el lugar que había elegido para recorrer el 8 de diciembre pasado cuando dos ladrones lo acuchillaron para robarle su cámara de fotos.

“Ellos aparecieron desde atrás y comenzaron a atacarme sin decir nada. Yo no sentí el dolor. Sólo golpes de puño en el pecho. Cuando vi el cuchillo les dije ‘stop, stop’, les dí la cámara y les pedí que se fueran”, relató el turista. Según le dijeron luego en la comisaría, “es común” que las víctimas que reciben puñaladas no sientan nada en el momento.

Joe pudo recuperar su cámara de fotos con todas las imágenes que tomó durante su viaje al país, incluida la última que sacó antes del ataque, a una imagen tanguera en una vereda de Caminito. “Lo que más me importaba eran las fotos. La cámara no. Si tan solo ellos hubieran hablado o dicho algo, yo se las hubiera dado. Quizás les hubiera pedido que me dejaran sacar la tarjeta de memoria. Pero ni siquiera los vi, me atacaron por la espalda”, recordó Joe, y contó que todo fue “extraño” porque, al final, los ladrones la dejaron tirada en la calle.

Wolek recibió ayer el diploma de “Turista distinguido” por parte del director de la Defensoría del Turista, José Palmiotti. “No hay un título mejor que este para mí”, dijo el estadounidense. También le obsequiaron una imagen de la fachada de La Perla, libros, vinos y un banderín de Boca.

Para almorzar hubo empanadas y vino. Joe, que se mostró de muy buen ánimo y salud, también tomó. “Acá le dimos el alta”, bromeó Palmiotti.

El regreso del turista americano al lugar donde lo apuñalaron

Wolek con José Palmiotti, Defensor del Turista porteño.

“¿Qué es eso?”, preguntó el turista, extrañado, cuando uno de los mozos puso en la mesa sifones de soda. Aunque lo que más les sorprende a Joe y su esposa es el hecho de haberse vuelto tan famosos. “No entiendo por qué nos pasa todo esto. Hay un montón de gente a la que le pasa lo mismo todos los días”, dijo Joe.

Después de la experiencia que tuvo en La Boca, Joe no puede decidir qué es lo que más le gusta de la Argentina. “Es un país que tiene muchísimos paisajes. Pero la gente es distinta… se preocupan mucho, pero de una manera genuina. Y son muy cálidos, ya desde la forma de saludar que es con un beso…”, expresó Joe. “Yo pensé que iba a morir, pero no. Y es todo gracias a cada uno de los que me ayudaron, los policías, los médicos, los enfermeros, a la Defensoría”, afirmó. “Me siento bien, pero me canso un poco más que antes cuando camino o hablo”.

Joe todavía no sabe cuándo podrá volver a su país, ya que necesita autorización médica. Pero desea hacerlo antes del cumpleaños de su hija, el 19 de enero. “Creo que me va a cambiar la forma de ver las cosas, si bien aún no tuve tiempo de sentarme a pensar. Espero poder hacerlo cuando llegue a Los Ángeles”, concluyó.

Fuente: Clarín