Crece el sector del turismo accesible

Con un desarrollo todavía incipiente en el país, los destinos y operadores están trabajando cada vez más con una mirada inclusiva que facilita la integración de las personas con algún tipo de discapacidad.

El turismo accesible es el complejo de actividades orientadas al ocio y la recreación que posibilitan la plena integración de las personas con movilidad o comunicación reducidas. Aunque creció en forma exponencial, todavía sigue siendo un terreno inexplorado.

En los últimos años, esta clase de desarrollos tuvo un enorme despliegue en ciudades como Mar del Plata y Villa Gesell, donde hay paradores que ofrecen sillas anfibias para que las personas con discapacidad motriz puedan llegar al agua, o en Cataratas de Iguazú, San Martín de los Andes y Puerto Madryn, que son los destinos mejor preparados por las facilidades en movilidad, alojamiento y actividades.

«Son procesos de cambio social que llevan mucho tiempo. Las ciudades y pueblos de la Argentina no fueron construidos para contemplar la necesidad de las personas con discapacidad, los adultos mayores, los niños o las embarazadas, sino que se pensaron bajo el modelo de hombre productivo, que no se enferma ni envejece. Eso hace que el turismo accesible sea un nicho de mercado que está totalmente insatisfecho y desaprovechado», sostuvo Alejandro López, especialista en el sector y fundador de la Red de Turismo Accesible.

«Siempre se piensa en las personas que usan silla de ruedas, pero en realidad el segmento abarca aproximadamente el 40 por ciento de la población, porque hay que sumar a los adultos mayores, los grupos familiares con hijos pequeños, los obesos, los chicos que viajan solos e incluso los que tienen alguna dificultad temporal, como accidentados y embarazadas», explicó Luis Grunewald, investigador en el área Turismo Accesible de la Universidad Nacional de Quilmes y director de la Fundación Turismo para Todos.

«El turismo accesible es un negocio muy exitoso y abarca un espectro de demanda muy grande, lo que permite el crecimiento tanto de los prestadores como la mejora de la competitividad para los destinos», dijo.

ES UNA CADENA
Gracias a la Ley de Turismo Accesible (25.643), en los últimos años se fueron implementando normativas que obligan, por ejemplo, a que los establecimientos gastronómicos tengan sanitarios adaptados o que cada cierta cantidad e habitaciones, los hoteles tengan cuartos. Sin embargo, el mayor inconveniente todavía sigue siendo el transporte, que no está preparado para trasladar a personas con discapacidad.

«Lo complejo en turismo es que no alcanza con que un prestador o un atractivo sean accesibles, sino que exista el desarrollo de una cadena de accesibilidad«, sostuvo López, y graficó: «Hoy hay un desconocimiento total desde las agencias de viajes, que no tienen idea de la oferta. En los baños de micros y aviones no entra una persona parada, imaginate cómo es para alguien que tiene la movilidad reducida. Y todavía no llegó al destino. Cuando llega al hotel se da cuenta que tiene escalones y los cuartos no están adaptados. Después, hace falta que el destino tenga atractivos con accesibilidad y que los guías, restoranes, museos y el transporte local estén preparados. Hay un conjunto de eslabones que hacen a la posibilidad de un desarrollo turístico».

Según Miguel Tacconi, director del portal Vías Accesibles, que releva información de prestadores y destinos turísticos accesibles, para que la oferta funcione depende de que no se rompa la «cadena» entre los estados y los operadores privados.

«Hoy las personas con discapacidad pueden viajar en micro gratis. Incluso mejoraron el sistema y se puede reservar pasajes por internet. Pero el problema sigue siendo que los colectivos no están adaptados para personas con discapacidad motriz. Entonces, podés viajar gratis si lográs subir», dijo.

«Además, algunos destinos son mentirosos, porque se promocionan como accesibles y luego los usuarios no los pueden disfrutar –contó Grunewald-. Hay prestadores que te dicen tengo una habitación accesible en el cuarto piso, pero el problema es llegar al cuarto piso».
«»En el campo del turismo accesible se piensa sólo en resolver las barreras arquitectónicas y urbanísticas, pero lo fundamental, además, es ofrecer calidad de servicio y atención. De nada sirve un edificio con rampa, si el recurso humano que está en contacto con el turista discapacitado no sabe cómo tratarlo. A veces la persona perdona que haya algún escalón, pero privilegia la calidad de atención»», expresó Grunewald.

INVERSION
El mayor trabajo es convencer a los empresarios de los beneficios de tener habitaciones y baños adaptados o de instalar una rampa. «Si hay algo que caracteriza al prestador se servicios turísticos argentino -enfatizó Grunewald- es su falta de solidaridad: entiende que el tema de la accesibilidad es un costo y no una inversión».

«Para desarrollar la cadena es fundamental una política pública del Estado», expresó Tacconi, y sostuvo: «Cómo vendés el turismo accesible en Argentina si fallan los eslabones de la cadena. Hoy tenés en Cataratas hoteles adaptados y un parque accesible, pero no encontrás ningún medio de transporte público para llegar. Hoy hay inversiones aisladas, que suman, pero no cumplen con un servicio eficiente. Además, falta hacerlo accesible al bolsillo, porque es muy lindo el avistaje de ballenas adaptado para discapacitados motrices en Puerto Madryn, pero cuánta gente puede pagarlo».

Según los especialistas, la tendencia mundial es la accesibilidad plena, sin barreras urbanísticas ni arquitectónicas que impidan los desplazamientos, pero se debe ir hacia un cambio social de integración que necesita de políticas públicas para desarrollarse.

«Hay una fuerte carencia en la promoción turística y en el márketing del turismo accesible. Falta difundir los destinos y la oferta. Por ejemplo, hay muchas prestadores de turismo accesible de esquí desde Ushuaia hasta el cerro Chapelco, en San Martín de los Andes, que tienen actividades de nieve totalmente adaptadas, pero no se dan a conocer ni hay ningún tipo de difusión», sostuvo López.

«Concientización, capacitación, promoción turística son los ejes que hay que trabajar. Por ejemplo, no hay ninguna carrera especializada en turismo o gastronomía que prepare a los futuros profesionales en accesibilidad. Hoy no hay formación académica y todo es empírico», dijo.

Buenos Aires está a la cabeza
pero aún faltan más controles

En la última década, Buenos Aires se fue transformando en una ciudad cada vez más accesible, no sólo para los turistas, aunque todavía hay una deuda muy fuerte en la capacitación de los prestadores y los propios ciudadanos para dirigirse y tratar a alguien con capacidades diferentes. 
«Buenos Aires es una ciudad que avanza constantemente en materia de accesibilidad. Por ejemplo, este año apuntamos a tener todas las veredas con rampa», contó Andy Freire, presidente del Ente de Turismo y ministro de Modernización.
Sin embargo, desde la Defensoría del Turista, señalan que todavía falta mucho para brindarle a los visitantes una propuesta inclusiva. «El turismo está totalmente relacionado con el poder movilizarse y la mayor cantidad de denuncias son por el transporte, sobre todo los taxis, que se niegan a llevar a personas en silla de ruedas y ni hablar de los perros asistentes», expresó el titular de la Defensoría del Turista, José Palmiotti.
BA ACCESIBLE
Aunque reconocen las falencias, desde el Ente de Turismo insisten en que la Ciudad apunta a ser cada vez más inclusiva. Entre las acciones concretas que se implementaron se destaca la instalación en Recoleta, Palermo y la Casa Rosada de «mapas hápticos», planos táctiles en 3D en los que los no videntes pueden hacerse una idea de los lugares a través del relieve de determinadas superficies y el sistema Braille.
«Además de estos mapas, sumamos subtítulos y lengua de señas en el bus turístico y estamos trabajando en un circuito accesible que presentaremos antes de fin de año para que todos puedan conocer lugares icónicos como el Cementerio de la Recoleta y la Floralis Genérica», dijo Freire.
Asimismo, Freire destacó la nueva edición de la Guía de Turismo Accesible, con información sobre hoteles, bares y lugares de interés accesibles organizada por circuitos con mapas y fotografías. «También desarrollamos la aplicación para Android BA Accesible, donde los propios usuarios pueden buscar o subir lugares con información en Braille, rampas o audioguías», contó el ministro.
CONCIENTIZACION
Tanto el Gobierno como la Defensoría reconocen que uno de los principales problemas es la capacitación de los prestadores turísticos y la inversión privada en accesibilidad.
«Buenos Aires, con respecto a otros destinos, está muy avanzada, pero cuesta mucho que el empresario adopte los criterios de accesibilidad obligatorios por las normas», indicó Palmiotti, y agregó: «Hicimos un relevamiento en hoteles de 3 a 5 estrellas sobre si permitían o no el ingreso de perros lazarillos, que es obligatorio, y el 75 por ciento de los actores o desconocía el tema o decía que no aceptaban mascotas, cuando en realidad no lo son. Lo mismo pasa con los restoranes, que tienen la obligación de tener cartas en Braille y prácticamente no existen».
En ese sentido, desde el punto de vista de la accesibilidad, la tendencia es buena, con una legislación acorde, pero que todavía no se cumple. «El avance que hay en este sector es impresionante. Hace 30 años el turismo accesible prácticamente no existía y ahora tenemos, desde 2003, una ley modelo en Sudamérica que obliga a que todos los edificios y locales nuevos deban ser accesibles. Es un gran paso hacia la integración, pero lo más importante es que se cumpla», concluyó Andy Freire.

 

Cataratas, un modelo de
integración para imitar

Las Cataratas de Iguazú, una de las nuevas Siete Maravillas Naturales del Mundo, es uno de los destinos turísticos pioneros en implementar desde el diseño y la construcción una perspectiva inclusiva y accesible, eliminando las barreras que impiden la circulación de personas con algún tipo de discapacidad.

La infraestructura turística, concebida bajo el lema «arquitectura sin barreras», fue diseñada para que más de un 90% de sus recorridos fuesen accesibles, con más de 8.000 metros de pasarelas rebatibles y senderos que permiten llegar en silla de ruedas hasta el balcón de la Garganta del Diablo.

«Las pasarelas cuentan con un doble pasamanos para niños, personas con discapacidades motrices y también para aquellas de baja talla. El destino cuenta con rampas de acceso, espacios especialmente asignados para sillas de ruedas en el Tren Ecológico de la Selva, sillas de ruedas especialmente adaptadas para un sencillo tránsito por las pasarelas rebatibles y carros especiales a motor para transportar a personas que requieran desplazarse de ese modo», detalló Karina Pudor, responsable del área Accesibilidad de Iguazú Argentina, concesionaria de las Cataratas.

Asimismo, según la especialista, el suelo posee diferentes texturas, que permiten a las personas con discapacidad visual una mejor localización: cemento para senderos, granito lustrado para interiores y acero galvanizado en pasarelas.

«Las Cataratas tienen vehículos especiales que se encuentran a disposición, tanto para personas con movilidad reducida como para personas de la tercera edad que no puedan trasladarse por sus propios medios», dijo Pudor.

«Una persona con discapacidad motriz puede disfrutar de casi la totalidad de los circuitos, salvo un pequeño sector que tiene escaleras. Para los ancianos y personas obesas también hay transportes ecológicos que los llevan por los distintos sectores del parque. Como vienen familias enteras, hay sillas de ruedas y cochecitos para bebés en todas las estaciones del «ecotren» y en los lugares de mayor afluencia visitantes», expresó.

Para los no videntes, el parque cuenta con cartelería indicativa de los distintos circuitos y maquetas informativas y la carta del restaurante está escritas en lenguaje Braille.

«Todo el personal que trabaja en la empresa está entrenado y capacitado para poder brindar una mejor asistencia a aquellas personas con algún tipo de limitación que así lo requieren», explicó Pudor.

Fuente: Diario La Prensa